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Competencia Desleal:
"Un mea culpa”
Muchas veces hemos hablado de las consecuencias
de la implementación de la
Ley 100 en la prestación de servicios de salud en Colombia,
la mayor parte de
estas veces, de consecuencias externas a nosotros los médicos,
y a nosotros
los ortopedistas como prestadores de servicios de salud.
Hoy vamos a hablar de una de estas consecuencias
que nos atañe y nos compromete
directamente, que la iniciamos, que la alimentamos y que la practicamos,
y que quizás, por lo menos en este último tiempo
ha sido más nociva y
perjudicial para nuestros propios intereses: “La Competencia
Desleal”.
En la denominada “Teoría de los Mercados”
sean Libres o Regulados, y aún en el
diccionario más elemental se denomina Competencia Desleal:
“Al individuo o
comerciante falto de lealtad, que se vale de prácticas
deshonestas o poco
ortodoxas para vender sus productos en el mercado”.
La anterior definición puede sonar dura,
poco precisa y hasta inquisitiva, pero si
la analizamos con detenimiento la podemos encontrar clara, aplicable
y propositiva
para la reflexión y para el planteamiento de soluciones.
Aunque difícil de aceptar, el modelo
actual, en la prestación de servicios de
salud, establece un mercado regulado, (en la práctica
muy poco regulado), que
integra diferentes actores o individuos que bajo las normas “de
la oferta y la
demanda” deben interactuar en el “mercado establecido”. En esta
interrelación
se implementan prácticas “honestas o leales”, tales como
valor agregado,
oportunidad, servicios integrales, atención humanizada,
tecnología de punta,
garantía de la calidad, idoneidad profesional y muchas
otras como características
diferenciadoras para “segmentar” el mercado. Pero lo que está ocurriendo
es totalmente diferente, se están implementando entre
nosotros prácticas de
Competencia Desleal, no solamente con el hecho de disminuir los
precios a
condiciones irrisorias, sino que nos estamos trasladando a otros
sitios donde
ejercen colegas establecidos desde hace mucho tiempo con condiciones
especiales del medio, rompiendo intentos de unidad gremial y
de reclamar
derechos apenas loables, y aún prácticas mas censurables
como implementar
procedimientos paliativos en patologías claramente definidas
y con también
indicaciones terapéuticas concretas y definitivas, con
el interés de bajar costos
en la prestación del servicio, planteando ahorros para
el asegurador, pero en
detrimento del paciente.
Los anteriores renglones quedan para la reflexión
individual de nuestros actos.
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