(Igual sucedió entre nosotros en el instituto de los seguros sociales
antes de establecerse la sociedad colombiana de cirugía de la mano, los
ortopedistas manejaban los huesos y articulaciones y los cirujanos plásticos
las partes blandas)
El período entre la primera y segunda guerra mundial
mostró la creación de unas pocas publicaciones sobre lesiones
e infecciones de la mano, pero la división de tareas permanecía
igual entre los cirujanos.
La génesis de la cirugía de la mano fue la II Guerra
mundial gracias a la influencia de Sterling Bunnell que logró
establecerla como especialidad en Estados Unidos. Era un
cirujano general interesado en todos los campos de la cirugía
(excepto la intraocular), que practicaba en su ciudad
natal, San Francisco. Publicó su primer trabajo “reparación
de tendones en los dedos y descripción de dos nuevos
instrumentos” durante la primera guerra mundial. Trabajando en práctica privada durante 25 años, entre las dos
guerra mundiales, desarrolló un abordaje sistemático a los
problemas del miembro superior. Era entusiasta seguidor
de los principios de Böhler para el manejo de las fracturas.
Estuvo en Francia en un equipo de neurocirujanos para
manejar las lesiones de nervios periféricos. Poco antes de
entrar Estados Unidos a la segunda guerra mundial, Bunnell
terminó sus colosal libro “Cirugía de la mano” donde
condensó y destiló los principios que sirvieron de texto
para las nuevas generaciones de cirujanos de la mano en
todo el mundo.
Gracias a sus conocimientos fue nombrado consultor
civil de la secretaría de guerra, pues los oficiales médicos
habían previsto más de 88.000 lesiones de miembro superior
y de éstas, 22.000 lesiones de la mano en soldados que
no regresarían a la acción, en la II guerra mundial. Anticipándose
al flujo esperado de lesiones de la mano el Dr.
Norman Kira, Cirujano ortopedista del ejército asignó a
Bunnell, que se había preparado para enfrentar estos problemas
de la mano, para guiar, integrar y desarrollar una
especialidad quirúrgica para las lesiones de la mano. Bunnell
ya tenía la experiencia, había probado los métodos y procedimientos,
los había verificado con rigurosos seguimientos y
había organizado sus ideas en forma de principios.
Para realizar esto Bunnell estaba listo para aprovechar
esta oportunidad y comprometerse con la tarea de desarrollar
y manejar nueve centros regionales de mano a través del
país, manteniendo para él su papel de consultor en el Hospital
General Letterman de San Francisco. Reunió un grupo
de colegas interesados en la cirugía de la mano con experiencia
en cirugía general, ortopedia y neurocirugía para convertirlos
en los primeros especialistas en cirugía de la mano.
Entrenó y nombró cerca de 40 de estos cirujanos como
jefes y cirujanos especialistas de los nueve centros de mano.
Periódicamente enseñaba y desarrollaba cursos intensivos,
conducía mesas redondas de discusión y realizaba algunas
de las cirugías más difíciles.
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