El Dr. Mankin y sus investigadores volvieron a usar el
aloinjerto, establecieron parámetros para su extracción,
conservación y uso, y a través del esfuerzo de estos hombres
se han salvado muchos miembros y vidas al facilitar la reconstrucción
del sistema musculoesqueletico
y probar reiteradamente que es una opción valiosa de tratamiento.
Para documentar el cuidado de tumores y el uso de aloinjertos,
el Dr. Mankin desarrolló una base de datos en computador que tiene
más de 15.000 pacientes inscritos de los cuales 1.150 recibieron
aloinjertos óseos y los trabajos que publicó en los últimos
15 años están basados en esa información.
50 años después de graduarse en la escuela
de medicina, el Dr. Mankin sigue activo en la investigación de
laboratorio, manteniendo su base de datos al día. En toda su carrera
el Dr. Mankin ha publicado 555 artículos y capítulos de
libros. Creó un centro de entrenamiento para ortopedistas en Oncología
ortopédica, el “centro de Oncología del tejido conectivo”,
fundó el banco de huesos de Hospital General de Massachussets
y la Sociedad de tumores musculoesqueleticos.
Es profesor emérito y jefe de Ortopedia de la escuela médica
de la Universidad de Harvard.
El Dr. Mankin nació, creció y se educó en
Pittsburg. Se graduó de médico en 1953 en la Universidad
de Pittsburg. Hizo su internado en la Universidad de Chicago y su entrenamiento
como ortopedista en el Hospital para enfermedades
articulares de Nueva York y sirvió como subteniente en la marina
de EEUU.
Finalizado su entrenamiento y especializado en Trauma
y manejo de la tuberculosis ósea regresó como profesor
a Pittsburg donde empezó a investigar el cartílago articular.
En 1962 recibió sus primeros fondos del instituto nacional de
salud por sus investigaciones que ha continuado hasta hoy.
En 1966 fue nombrado jefe del departamento de Ortopedia
del Centro Médico Monte Sinaí en Nueva York y posteriormente
jefe del servicio en el Hospital de enfermedades
articulares. Ahí cambió su especialidad por la ortopedia
infantil, tratando de hacer lo que no había donde él iba
y ahí no tenían ortopedista infantil en ese momento.
En 1966 fue nombrado jefe del departamento de Ortopedia
del Centro Médico Monte Sinaí en Nueva York y posteriormente
jefe del servicio en el Hospital de enfermedades
articulares. Ahí cambió su especialidad por la ortopedia
infantil, tratando de hacer lo que no había donde él iba
y ahí no tenían ortopedista infantil en ese momento.
En 1972 fue nombrado Jefe del departamento de Ortopedia
del Hospital General de Massachussets. En una movida controversial transplantó una
gran parte del servicio de ortopedia del Hospital de enfermedades articulares
al Hospital de Boston, que se convirtió en uno de los mejores
hospitales docentes en Ortopedia del mundo.
Como director del programa de residencias combinado de
Harvard, realizó una de las mayores contribuciones a la ortopedia
en su papel de educador, como lo atestiguan su múltiples alumnos,
25 de los cuales se han convertido en jefes de sus departamentos.