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Alf L. Nachemson. MD, Ph. D.
(1931-2006)

Biografía


Este notable investigador sueco nació el 1 de junio de 1931. Se enfrentó solo al consenso y al pensamiento corriente de su época, sin miedo y sin vacilaciones en el campo de la columna, y llegó a ser un pionero en este difícil campo de la investigación.

El doctor Alf Nachemson se graduó como médico en el Instituto Karolinska en Stockholm, Suecia, en 1956. Se trasladó luego a Gothenburg, al hospital Sahlgrenska en 1961, donde se convirtió en especialista en ortopedia y profesor asociado. En 1971 fue nombrado profesor y jefe del departamento de la Universidad de Götenberg y el hospital Sahlgreska hasta su retiro en 1996, cuando ofi cialmente se jubiló a los 65 años, pero continuó activo hasta el último día.

En 1960 publicó en Uppsala su tesis titulada “Presión intradiscal lumbar: estudios experimentales en material posmortem”, bajo la experta dirección del profesor Carl Hirsch. Después, en San Francisco y Gothenburg, continuó los estudios de presión intradiscal in vitro, tanto en discos no degenerados como en moderadamente degenerados, y demostró que
esta presión refl eja las cargas sobre la columna vertebral; dicho trabajo fue publicado en J. Bone & Joint Surg en 1964. Desde entonces, la medición de la presión intradiscal sigue siendo el único método de medir la carga de la columna in vivo. Este estudio demostró cómo la columna vertebral responde a los cambios fi siológicos en varias posiciones del cuerpo pero sin indicar de dónde proviene el dolor. Cincuenta años después, los experimentos de Nachemson fueron repetidos por otros investigadores que confi rmaron los hallazgos iniciales.

El doctor Nachemson inició también estudios sobre los efectos de la vibración y el cigarrillo sobre la nutrición y degeneración del disco en animales

Fue uno de los iniciadores de un estudio epidemiológico en los años ochenta sobre los factores de riesgo en el lumbago en el llamado estudio Boeing. Más recientemente se interesó por la sensibilidad del dolor crónico de espalda.

Realizó investigación en docenas de áreas, y publicó más de 300 estudios y artículos atrayendo otras disciplinas y campos al estudio del lumbago; por esos estudios sabemos hoy día que con el dolor de espalda se relacionan temas no solo de la patología local sino de la bioquímica, la fi siología del dolor, el cerebro, la psicología, la sociología y hasta la economía.

Según Nachemson, el dolor se origina en el segmento móvil, pero no se sabe dónde.

Fue tanto su entusiasmo por el estudio de la columna que la biblioteca del Instituto Karolinska le asignó un espacio para que estudiara la literatura sobre el tema.

Al estudiar el efecto de las fracturas de columna en los pilotos de la fuerza aérea sueca durante procedimientos de eyección, encontró con sorpresa que a las 6-8 semanas estaban volando de nuevo sin dolor en un seguimiento largo.

Posteriormente, estudió 60 pacientes sometidos a fusión vertebral por enfermedad degenerativa, el 50% de ellos había consolidado y el otro 50% no, pero los resultados fueron iguales para ambos grupos.

Una de las sorpresas de sus estudios fue que los factores psicológicos juegan un papel importante en el dolor de espalda, y que predecían mejor la incapacidad laboral que los físicos. Más tarde demostró que la incapacidad del dolor de espalda era infl uida intensamente por las leyes laborales sobre ausencia por enfermedad, niveles de compensación y retiro temprano.


Uno de sus mayores intereses fue la etiología y el tratamiento de las deformidades de columna, especialmente la escoliosis. Ésta era un área de cuidado clínico de la cual estaba orgulloso, pues trató más de 2000 pacientes y operó la mitad de ellos, con un excelente seguimiento hasta de 30 años con resultados cercanos a la normalidad

Empleó parte de su residencia y del año sabático en Estados Unidos aprendiendo escoliosis de grandes maestros como John Moe y Paul Harrington, cuyo método llevó a Escandinavia. También introdujo métodos conservadores como el aparato de Milkwaukee desarrollado por Blount, y el aparato de Hall en Boston.

Algunos de sus colegas lo consideraban enemigo de la cirugía de columna, y especialmente de la fusión, cuando en realidad había fusionado más de 9000 niveles de columna solo en pacientes de escoliosis.

Nunca estuvo de acuerdo con el soporte comercial para la investigación de columna por la cantidad de sesgos potenciales que ello acarrea. Con frecuencia, la mayoría de los tratamientos llegan al mercado sin investigación científica.

Dijo por muchos años que en el estudio del dolor de espalda había que mirar hacia arriba, hacia el cerebro, y hacia la neurofi siología del dolor, ya que éste podía cambiar el cerebro y el sistema nervioso central aumentando la sustancia P y otros factores que promueven el dolor y tienen, por ejemplo, niveles subnormales de endorfi nas en el líquido cerebroespinal.

Por veinte años fue coeditor de la revista Spine, y a través de su trabajo editorial contribuyó al mejoramiento de la publicación. Fue uno de los fundadores del grupo de revisión de espalda de la colaboración Cochrane establecido en 1993, y responsable de este grupo durante diez años.

Su gran interés en la medicina basada en la evidencia produjo dos libros sobre dolor de espalda publicados en 1990 y en 2000.

El doctor Alf Nachemson fue un hábil médico que puso meticulosa atención a sus pacientes para garantizarles la mejor calidad de atención. Como investigador estuvo constantemente involucrado en nuevas ideas y proyectos, y sus contribuciones fundamentales a la investigación de columna han sido y seguirán siendo de enorme signifi cado para grandes grupos de pacientes.

Fue un líder carismático para todos sus colaboradores ya que tenía una enorme capacidad de trabajo, les infundaba humor, calidad de vida, entusiasmo e inspiración a todos. Durante el trabajo su perspectiva fue excelente, y durante su vida tuvo un profundo impacto en tanto ortopedista investigador; a sus colegas dedicó los siguientes consejos:

• Desarrollen una metodología de estudio del conocimiento basado en la evidencia.
• Los investigadores deben ser capaces de reconocer si una idea sirve o no, si es buena o mala.
• Los clínicos deben establecer cuáles tratamientos sirven y cuáles no. Deben aprender a probar ideas, evaluar hipótesis de una manera científi ca, y aprender cuándo la evidencia miente.
• Deben ser capaces de formular sus argumentos y justificar sus tratamientos por medio de la medicina basada en la evidencia.
• No es sufi ciente entender la intrincada cascada del dolor desde el segmento móvil hacia la médula y hacia el cerebro. Los clínicos deben también ser hábiles para entender los aspectos psicosociales, socioeconómicos y de seguridad social que rodean al paciente.

“Si me tocara empezar de nuevo escogería ser cirujano ortopedista e investigador de columna”, dijo en una entrevista seis meses antes de morir, el 4 de diciembre de 2006.


Referencias Bibliograficas
1. Danielson A. et al. Recent History: Alf Nachemson (Obituary)
Spine 2007; 32 (2): 149-150.
2. Entrevista con Alf L. Nachemson, por Mark L. Schoene,
diciembre 6, 2006.

 
Doctor Jochen Gerstner Bruns
Miembro Titular SCCOT


  16/Abr/2008

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Sociedad Colombiana de Cirugía Ortopédica y Traumatología