Este pionero de la cirugía ortopédica revolucionó el
tratamiento de las lesiones de rodilla, pues su controvertido
trabajo en los años cuarenta y cincuenta demostró que la reparación
quirúrgica de los ligamentos de la rodilla aseguraba
una recuperación óptima de las lesiones; fue considerado
el padre de la medicina del deporte al desafi ar conceptos
convencionales de su época y ayudar a crearla como subespecialidad,
de la que fue su primer presidente. Su interés en
la anatomía y en la mecánica de cicatrización de ligamentos
lo llevó a entender las lesiones de la rodilla como pocos
ortopedistas en esos años. Su teoría de trabajo era que los
ligamentos de la rodilla, incluyendo el cruzado anterior,
necesitaban ser reparados quirúrgicamente para recuperarse
de manera óptima. Sus ideas fueron ridiculizadas y confrontadas
en numerosos simposios y congresos y, con el paso del
tiempo, los benefi cios de sus ideas en la recuperación de los
atletas le mereció el respeto mundial.
El doctor O´Donoghue nació en Iowa en 1901, y estudió
medicina allí. Sin embargo, se convirtió en el primer residente
del programa de la Universidad de Oklahoma en 1929.
Se quedó allí como docente en ortopedia pediátrica en sus
primeros años. Por esos años, como médico de los equipos
de fútbol de Oklahoma, empezó a ver numerosas lesiones de
rodilla que en ese tiempo se manejaban inmovilizándolas en cilindros de yeso y rezando por un buen resultado. Entonces
comenzó a teorizar creyendo que la reducción abierta tenía
que dar mejores resultados que el método tradicional, y se
dedicó a estudiar la literatura europea y la cicatrización de
ligamentos en laboratorios de anatomía y biología y, posteriormente,
perfeccionó su técnica quirúrgica en perros y
luego en los jugadores de su equipo de fútbol que retornaban
al campo deportivo después del manejo de sus lesiones
con cirugía. Acompañó a su equipo de fútbol 41 años sin
cobrar estipendios.
Su carrera académica avanzó hacia el cargo de profesor
y luego de jefe del Departamento de Ortopedia y Traumatología
del Hospital Universitario. Le encantaba operar, era
un maestro de la cirugía, y sus pacientes lo adoraban. Algunos
de sus pacientes futbolistas jocosamente lo llamaban el
doctor “Bisturí”.
La “triada triste de rodilla” fue descrita por O´Donoghue
en 1950, y fue uno de sus aportes más valiosos..
“Solamente una meta se permite en el tratamiento del
atleta joven, vale decir, la recuperación completa. Si el paciente
no se recupera completamente, no continúa siendo
un atleta.
Una lesión particular que no ha recibido un buen tratamiento,
y menos un tratamiento excelente a través de los
años, es aquella producida por abducción y rotación externa
de la rodilla sobre el fémur, con aquella triada triste: 1)
ruptura del ligamento colateral medial, 2) daño del menisco
medial, y 3) ruptura del ligamento cruzado anterior”.
Él observó que el diagnóstico inmediato era más fácil que
el diagnóstico tardío, y aconsejaba la reparación de todas las
estructuras en vez de la reconstrucción tardía.
En 1962, el doctor O´Donoghue publicó lo que muchos
consideran la Biblia de la medicina del deporte: El tratamiento
de las lesiones de los atletas, que tuvo tres ediciones hasta
1980 y, aunque agotado actualmente, sigue siendo un texto
de referencia. O´Donoghue dictaba cursos de instrucción
sobre medicina del deporte en la AAOS –que se llenaban para
sorpresa de todos– y dirigía los comités sobre lesiones deportivas
de la Academia Americana de Cirugía Ortopédica.
En 1972, O´Donoghue, Rockwood, Larson, y otros 25
ortopedistas, formaron la Sociedad Americana de Medicina
Deportiva, de la cual fue su primer presidente. También
fue presidente de la Asociación Ortopédica Americana.
Continuó trabajando hasta los 83 años, operando entre 80-
90 casos por mes. Murió en 1992, dejando un gran legado
a las generaciones futuras de ortopedistas dedicados a las
lesiones deportivas.
Referencias Bibliograficas
1. Traducido y modifi cado de Beadling L. Orthopaedics
Today Homepage Monographs; 2001.
2. Rang M. The Store of Orthopaedics. WB Saunders Co.
Philadelphia; 2000.
|