Si, otra vez sobre el profesionalismo;
por qué ? .. porque la
comunidad nos lo demanda, porque
es necesario que volvamos a tomar
el lugar que históricamente hemos
ocupado en la sociedad y que en
los últimos años hemos perdido. Y
la hemos perdido no solamente por
el efecto de los cambios en el ejercicio
profesional, por la misma Ley
100, por la degradación de nuestra
profesión médica; sino también
porque nosotros mismos hemos
venido olvidando sus principios y
la mejor forma de reivindicación es
el de dar ejemplo.
Los principios de profesionalismo
están orientados no solamente
para cumplir unos preceptos de
comportamiento hacia la comunidad
sino que buscan la proyección
del médico como líder y como
instrumento para su éxito.
Honestidad: el ortopedista deberá
informar a los pacientes sobre
todas las posibilidades de tratamiento
de una manera completa ;
y deberá tener una relación de colegaje
de igual manera, transparente y
abierta. En resumen, la honestidad deberá ser la piedra angular de su
relación.
Integridad y Altruismo: el ortopedista
deberá poner primero los intereses
generales sobre los individuales
con un compromiso inquebrantable
para actuar de la mejor forma para
el paciente sobre cualquier otro tipo
de interés.
Conducta Correcta: el ortopedista
deberá defender los principios de la
verdad y de lo que es correcto por
sobre todo otro valor.
Búsqueda y Mantenimiento de la
Competencia: el ortopedista deberá
perseguir la excelencia académica
manteniendo su educación médica
continua buscando mantenerse actualizado
mejorando su experticia,
y deberá perseguir que su equipo
también lo haga.
Compromiso a mejorar la Atención
de los Pacientes: el ortopedista
deberá trabajar para reducir las
posibilidades de errores médicos,
mejorar la seguridad del paciente y
optimizar los desenlaces; así como
también deberá colaborar con los organismos correspondientes para
asegurar el acceso de los pacientes
a sus servicios.
Liderazgo: el ortopedista deberá
actuar responsablemente en sus relaciones
con sus pacientes, con sus
colegas y con las entidades pagadoras
para optimizar los recursos y así
actuar en benefi cio de la sociedad en
general. En la medida que esto sea
efectivo, será entonces realmente
reconocido como líder.
Ética: el ortopedista deberá mantene
y aplicar todos los principios éticos profesionales y deberá propender
por la autorregulación y disciplina
de grupo, que se pueda traducir en la
capacidad de sancionar a colegas que
violen estos principios éticos.
Desde la perspectiva individual
y personal todo lo anterior se basa
en esas virtudes tan básicas y
ciertas pero tan poco reconocidas y
valoradas en esta sociedad utilitaria
y deshumanizada de principios del
siglo XXI como la benevolencia, la
honestidad, la fidelidad, el coraje,
la compasión y la verdad y nunca la
fuerza, el poder ni el dinero.