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Planifique lo que quiere hacer y no
tenga prisa. Acérquese
al objeto que quiere levantar. Separe sus pies a una distancia
de la anchura de sus hombros para darse a si mismo una base
sólida de apoyo. Doble las rodillas. Apriete los músculos
del estómago. Levante con los músculos de las
piernas mientras se pone de pie. No intente levantar por
si mismo un objeto que sea demasiado pesado o de una forma
torpe. Obtenga ayuda.
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Para levantar un objeto muy liviano
desde el piso, tal como un pedazo de papel, inclínese sobre el objeto, ligeramente
doble una rodilla y extienda la otra pierna detrás
de usted. Agarre una mesa o silla cercana para apoyo cuando
extienda la mano al objeto.
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Si
levanta una canasta pesada de lavandería o una caja
pesada en el garaje, recuerde acercarse al objeto, doblar
las rodillas y levantar con los músculos de sus
piernas. No doble su cintura. Al levantar equipaje, póngase
a lo largo del lado del equipaje, doble las rodillas, ase
la manija y póngase recto.
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Mientras
usted sostiene el objeto, mantenga las rodillas algo dobladas
para mantener su balance. Si tiene que mover el objeto
a un lado, evite torcer su cuerpo. Dirija los dedos del
pie hacia la dirección donde usted quiere mover
el objeto y gire en esa dirección. Mantenga el objeto
cerca de usted cuando lo mueva.
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Si
hay que poner un objeto en un estante, acérquese
al estante lo más posible. Aparte sus pies a una
distancia amplia, colocando un pie en frente del otro,
para darse una base sólida de apoyo. No se incline
hacia delante y no extienda totalmente sus brazos mientras
sostiene el objeto en sus manos.
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Si
el estante está a la altura de su pecho, acérquese
al estante y aparte los pies. Con un pie más adelantado
que el otro, levante el objeto a lo alto de su pecho. Mantenga
los codos a su lado y ubique las manos para que pueda empujar
el objeto arriba y sobre el estante. Recuerde apretar los
músculos del estómago antes de levantar.
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Cuando
se sienta, mantenga la parte baja de la espalda en una
posición normal, ligeramente arqueada. Asegúrese
de que su silla apoye la parte baja de la espalda. Mantenga
su cabeza y hombros verticales. Asegúrese de que
la superficie donde trabaja esté a la altura apropiada
para que no tenga que inclinarse hacia delante.
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Una
vez por hora, si es posible, póngase de pie y estírese.
Ponga sus manos en la parte baja de la espalda y suavemente
arquee hacia atrás.
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Mayo
2002
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