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Editorial
La educación en ortopedia en tiempos modernos
Dra. Sonia Quevedo Blanco*
* Ortopedia y traumatología pediátrica, Universidad Nacional de Colombia.

El concepto de educación ha sido cambiante desde sus comienzos; sin embargo, es probablemente en los últimos cincuenta años que ha aumentado la investigación en este campo, dando como resultado una revolución educativa en la cual se ha cambiado de protagonista, de metodología, de espacio, y se ha modifi cado el diseño curricular. Los programas de formación de ortopedistas deberían girar en el mismo sentido.

El profesor, como actor principal, fue reemplazado por un discípulo activo que decide, con la guía de su maestro, qué necesita aprender, en qué fuentes va a buscar la información, en qué tiempo y horario lo va a hacer, entre otros. De suponer que el alumno era una botella vacía que debía ser llenada de conocimiento y habilidad, se pasó a reconocer que existe una base importante sobre la cual se fundamenta el aprendizaje. Probablemente el estudiante de posgrado prefi era un acompañamiento en el camino que le permite estructurar su perfil profesional. .
De las clases magistrales en las que el poseedor de la verdad exponía su sabiduría y experticia en un campo (o varios), se ha avanzado al autoaprendizaje, donde el discípulo explora varias fuentes (incluyendo a su maestro), y construye su conocimiento. Además, se han explorado otras técnicas que soportan el aprendizaje. En general, el plan de estudios de cualquier residencia está fundamentado en el futuro quehacer del especialista. Aunque no
se dan clases magistrales, tampoco se estimula el autoaprendizaje, ni siquiera se otorga el tiempo para que el residente estudie, investigue, en fin, construya su conocimiento
.

Los espacios fríos y sobrios se han cambiado por aquellos que remedan el futuro sitio de desempeño de los profesionales, y las actividades de formación se parecen a las que se realizarán durante el desempeño profesional. En los programas de residencia no cabe duda que el sitio ideal es el hospital, donde se llevan a cabo todos ellos. Sin embargo, se debe revisar el tiempo que los alumnos pasan en salas de cirugía contra el de la consulta externa, donde se toman importantes decisiones y conductas con los pacientes, y donde en general el ortopedista realiza más del 50% de su ejercicio. Las labores asistenciales priman sobre las académicas. Obviamente no es posible desconocer la importancia que las primeras tienen, pero se debe respetar el tiempo para los seminarios, los clubes de revistas, los talleres, etc. Se debe crear el espacio para la simulación clínica, la educación continuada, entre otros.

Cada vez más se utilizan los espacios virtuales, algunos programas de educación, especialmente de posgrados, se estudian en su totalidad por Internet. Es imposible asegurarlo, pero es probable que las residencias sólo tendrán en Internet soporte, pero no serán virtuales.

Los currículos se basan en la futura realidad profesional del alumno, buscando que éste adquiera no solo conocimientos pertinentes, sino que además se convierta en persona competente, con habilidades y, sobre todo, con actitudes que lo comprometan con su sociedad. Sobre esto se debe fundamentar el plan de estudios de cualquier residencia. Además de poseer la destreza de operar con tecnología de punta y utilizar implantes de última generación, el ortopedista colombiano debe ceñirse a la realidad social, económica y epidemiológica del país. El plan de estudios debería incluir formación en aspectos éticos, legales y de salud pública.

Todo lo anterior exige de los directores de programas y los docentes formación en educación. Tal vez en este momento no sea sufi ciente ser experto en una o varias áreas de la ortopedia para llevar esta gran responsabilidad, sino que sea indispensable que en cada programa uno o varios profesores sean además profesionales en el campo pedagógico, lo que les permitirá tener en cuenta aspectos primordiales en el diseño y la puesta en marcha de los posgrados.


Dra. Sonia Quevedo Blanco*
* Ortopedia y traumatología pediátrica, Universidad Nacional de Colombia.


  8/Ene/2008

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Sociedad Colombiana de Cirugía Ortopédica y Traumatología