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Contrastes para reflexionar

En días pasados, en compañía de otros compañeros, entre ellos el actual Secretario de la Sociedad, tuve la oportunidad de salir del país y observar el tipo de trabajo que realizan ortopedistas de talla mundial en campos específi cos de la Especialidad. Descontando los recursos técnicos, que valga la pena mencionar, no son muy superiores a los nuestros y, por supuesto, la preparación de un Profesor, que hay que decirlo, es excepcional, por lo demás podemos decir que ejercemos la Ortopedia con mucha altura. Sin embargo, los sistemas de salud son altamente contrastantes y ello no dejó de generarme un sinsabor con algo de amargura con la que regresé al país.

Días después, tuve la oportunidad de asistir a la ceremonia de premiación que la Fundación Compartir entrega al mejor maestro, -el maestro de maestros-, y que busca estimular el trabajo de los profesores de Educación Básica a lo largo y ancho de nuestro territorio, docentes que pertenecen a instituciones tanto públicas como privadas y que concursaron con propuestas pedagógicas realmente sorprendentes. Fue particularmente emocionante ver que el premio le fue otorgado a una profesora que trabaja en zona rural (Puente Nacional) en un colegio público, con recursos seguramente limitados, pero con un carisma y una pasión tan llamativos que la hicieron sobresalir sobre las mas de mil propuestas que le fueron presentadas a la Fundación. Ello me hizo recapacitar sobre nuestra realidad y me obligó a repensar nuevamente en ese sinsabor que ya manifesté. Reconocí claramente que nos sobra talento humano y que tenemos el empuje de aquellos que se sobreponen a las grandes difi cultades y retos que un país como el nuestro imponen. Tanto los profesionales de la salud, como los del magisterio, son personas que en muchas oportunidades tienen que trabajar con recursos muy escasos –cuando existen- y, es por todos sentido (salvo muy contadas excepciones) que se encuentran mal remunerados. Sin embargo, y pese a todas las difi cultades, persiste entre los médicos una actitud de servicio que los lleva a trabajar y no exclusivamente por la necesidad imperiosa de la subsistencia. Contando entonces con el recurso humano y en algunos casos con el tecnológico, ¿Por qué nuestra Especialidad no tiene mas proyección? Creo que es sentir común, que hacemos las cosas muy bien, pero ¿por qué nos quedamos allí? Me pareció entonces que una de las grandes diferencias entre ambos tipos de ejercicio lo constituye el que ellos PUBLICAN, lo que quiere decir, aprenden de su experiencia y la comparten con los demás. Aprovechan su quehacer cotidiano, lo consignan en formatos fáciles de llenar, reproducibles, disponibles y sobre todo, recopilables y procesables desde el punto de vista estadístico. Es decir, su ejercicio tiene trascendencia y no se queda en el anecdotario personal o en el mejor de los casos, institucional, como creo; la mayor de las veces nos sucede. Optimizan sus recursos técnicos y tienen la disciplina para consignar su labor. Eso nos hace claramente diferentes y nos coloca en una desventaja grande. Sabemos perfectamente que tenemos la capacidad, la destreza y la idoneidad para desarrollar el mismo tipo de trabajo que los profesionales de los llamados países desarrollados, pero nos hace falta el método y la disciplina para volverlos válidos para nuestros colegas y sobretodo para nuestros educandos.

Teniendo en cuenta lo antedicho y siendo la Revista el órgano llamado a difundir el conocimiento y la experiencia en nuestro medio, el Comité Editorial de la publicación, extiende a cada uno de ustedes una invitación para que le hagan conocer su labor y la compartan con sus colegas. Sabemos de sobra que el trabajo que desarrollamos es muy valioso y no solamente en lo social. Es momento pues, de darle validez. Quienes venimos trabajando para la Revista, estamos empeñados en darle una mayor jerarquía a nuestra publicación y para ello, estamos haciendo los ajustes necesarios que nos permitan cambiar la categoría que ante Colciencias actualmente tenemos. Ello supone unos cambios de fondo y otros de forma que comenzarán a apreciarse en las futuras entregas. Lo que se busca fundamentalmente es que todos ustedes, miembros de la Sociedad, tengan un motivo más para publicar ya que sus experiencias serán apreciadas no sólo por los ortopedistas nacionales sino por un número cada vez más creciente de ortopedistas extranjeros que ven en nuestra labor, una valiosa fuente de información y un motivo más de acercamiento y hermandad.

Dr. Luis Fernando Henao Arias.

 


  15/Feb/2007

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Sociedad Colombiana de Cirugía Ortopédica y Traumatología