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¿La
buena práctica médica, es posible dentro del marco de
la Ley 100?
El criterio de buena
práctica médica es muy amplio y se puede prestar para
todo tipo de interpretaciones. Desde el punto de vista de un académico,
como es mi caso, la interpretación está representada en
ofrecer lo mejor y más actualizado del conocimiento médico,
con las manos mejor entrenadas, con las facilidades de estudio, diagnóstico
y tratamiento adecuadas, de la forma más ágil posible
y utilizando los recursos tecnológicos y financieros en forma
adecuada. No caben dentro de este concepto criterios de amistad, padrinazgo,
buscar lo barato, ser rentable, no pasarse del presupuesto de exámenes
y similares, etcétera.
El acto médico
se vuelve un comportamiento automático del profesional tan igual
como lo es el caminar; en forma natural se evalúa, se define
y se ofrece un tratamiento, de la misma manera que la persona que camina
puede cambiar su ritmo por correr o trotar, sin que sea necesario que
piense el cómo hacerlo, simplemente considerando si lo hace por
seguridad, cumplimiento o gusto deportivo.
En forma frecuente
escuchamos en las reuniones de médicos las quejas sobre las limitaciones
existentes al interior de nuestros hospitales generales y universitarios;
igualmente, sobre los controles que las diferentes EPS’s hacen sentir
en sus médicos al definir topes en procedimientos diagnósticos,
medicamentos, posibilidades de hospitalización, demora y manipulación
de las listas de espera quirúrgicas y de exámenes de diagnóstico
complejos, amén de la cada día más manipulada y
muchas veces disminuida remuneración del profesional. Esta situación
hace que la motivación y en muchas oportunidades, la diligencia
del médico, no sea la que espera el paciente, quien finalmente
sufre por acción u omisión, de un mal servicio y de mala
práctica médica.
Preocupado por esta
situación y sin encontrar una solución practica en nuestro
medio, quiero compartir con ustedes apartes publicados por el Profesor
Charles Galasko1, conferencista invitado al Congreso Nacional de Agosto
2000 en Cali, y quien siendo Presidente de la British Orthopaedic
Association, planteó algunos puntos de vista y actitudes
en lo referente a calidad de la atención, que dentro del
contexto, se asimilan a la buena práctica médica:
La calidad del
tratamiento del cirujano ortopedista debe estar basada en buscar un
buen resultado para el paciente, acompañado de mínima
mortalidad, complicaciones y estrés psicológico. La definición
gubernamental está basada en una reducción en el tiempo
de atención, generando una contradicción en los puntos
de vista. Esta dicotomía de intereses se aplica, a ciencia
cierta, también en nuestro medio.
-El aumento cada
día mayor de demandas contra el acto médico está
basado en quejas sobre errores de diagnóstico y equivocaciones
intra operatorias. Lo anterior se basa en la presión ejercida
sobre los médicos para solucionar los problemas en forma rápida,
situación que se opone al deseo de los pacientes de ser atendidos
de manera más amable, y con mayor disponibilidad de tiempo para
entender su problema y los tratamientos propuestos, además de
los riesgos inherentes a éstos. Una de las razones por las cuales
los pacientes en Inglaterra buscan la atención particular es
para poder tener tiempo para discutir con su médico. En Colombia
esto ocurre con mucha frecuencia, lo que me hace pensar que estamos
ante situaciones del ejercicio muy similares.
En este orden de
ideas, el médico debe tener el tiempo adecuado tanto para
su paciente, como para su desarrollo profesional y para otras actividades
que son parte del mejoramiento continuo de la calidad. Esto que
suena tan lógico y elemental no es siempre entendido por las
entidades y sólo basta preguntar ¿cuántas veces
las universidades o las entidades donde se trabaja han invitado al profesional
para estimular su asistencia a eventos de educación continuada?
El mismo doctor
Galasko dice en su escrito que el tiempo, el espacio y las herramientas
necesarias para ejercer su trabajo, evidentemente no han sido provistas
por la institución. De nuevo otra similitud, de especial
relevancia considerando que estamos incluidos en el marco de la Ley
100, la cual tiene ya más de ocho años de implementación
y continúa dando frutos discutibles.
El autor citado
menciona también que los líderes son innovativos, desarrollan
nuevas ideas, se fijan en la gente y tienen metas a largo plazo; mientras
los administradores tienden a mantener el sistema, fijándose
en estructuras y sistemas, y actuando a corto plazo. Ellos aceptan el
estatus quo mientras que los líderes lo desafían.
Nosotros debemos liderar los procesos de cambio, no sólo considerando
el momento y los detalles del presente, sino preparando los médicos
del futuro. Evidentemente esto adiciona al ortopedista profesor más
presión, pues dados los nuevos avances de la medicina, el entrenamiento
debe ser cada día más intenso, con una supervisión
mas estrecha y progresiva. Cabe preguntarnos si la Ley 100 considera
este aspecto cuando se piensa en su utilidad como soporte positivo o
negativo para la docencia. ¿Será que el nuevo decreto
2912 del Ministro de Educación, que entró en vigencia
en enero de 2002, propenderá por el desestímulo a la educación
pública y, como reflejo, al tema de la formación del profesional
en la escuela privada y los peligros que esta filosofía educativa
puede producir?
Los puntos anteriores,
que son algunos de los comentarios hechos en su texto por el profesor
Galasko, hacen ver que un sistema de salud maduro en tiempo y nivel
de utilización, tiene muchas fallas que hablan de necesidad de
cambio en su estructura y de una continua adecuación a los cambios
sociales, políticos y de la salud. Qué podemos aprovechar
en nuestro medio, en donde los comentarios tienen vigencia clara y parecieran
ser producto de un sistema local?
El siguiente párrafo
del mismo profesor permite contestar las dudas y preguntas para mantenerse
dentro de una clara línea de buena práctica médica.
...cuando la
mejor práctica no se puede lograr, los médicos deben prodigar
un manejo de buena calidad clínica, guardando el debido cuidado
a la ética y al buen uso de los recursos. Cuando los recursos
son limitados, los altos estándares en la práctica posible
con éstos, deben ser el objetivo. Si el cuidado del paciente
está inaceptablemente comprometido, el cirujano debe negarse
a operar o llevar a cabo un tratamiento que ponga a la persona en riesgo.
Esta actitud debe ser comunicada a la autoridad competente por escrito.
Dejo estos párrafos
para que cada médico evalúe su situación y busque
cómo hacer una buena práctica médica dentro
de los problemas inherentes a la normatividad de la Ley 100.
Andrés
A. Echeverri V., M.D.
Profesor Titular Universidad del Valle
Expresidente SCCOT 1999-2000
Referencia
1- Galasko C. A year of activity. Charles Galasko signs off his presidency
with an overview of hot issues; The Newsletter of the British Orthopaedic
Association. Otoño de 2001.
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