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Sociedad Colombiana de cirugía ortopédica y traumatología

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Diagnóstico, evaluación y manejo de los tumores de tejidos blandos.

Experiencia en el Hospital Militar Central

Dr. Gustavo Adolfo Pineda Acero*, Dr. Pío Torres Quintero**
*Ortopedista Traumatólogo, Cirugía de Rodilla y Tumores Músculo esqueléticos, Servicio de Ortopedia, Hospital Militar Central. Docente, Escuela Militar de Medicina
**Residente IV año, Servicio de Ortopedia y Traumatología, Universidad Militar Nueva Granada,
Hospital Militar Central.
Asesor epidemiológico: Dr. Ricardo Rodríguez Sastre. División de Educación e Investigación, Hospital Militar Central.

Resumen

Con el fin de analizar la experiencia del servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Militar Central, en el tratamiento de los tumores de tejidos blandos, se llevó a cabo un estudio observacional, descriptivo, tipo serie de casos y retrospectivo. La incidencia de los tumores de tejidos blandos, comparados con carcinomas y otras neoplasias, constituye menos de 1% de todos los cánceres y los benignos son más comunes que los malignos en un rango de 100:1. El conocimiento de la clasificación, estadificación, estrategias de evaluación, biopsia previa, tratamiento quirúrgico, radioterapia y/o quimioterapia es vital para un buen resultado final. Fueron incluidas 29 historias clínicas de pacientes con lesiones tumorales en los tejidos blandos, valorados en el Hospital Militar Central (HMC) entre marzo de1996 y marzo de 2001. El promedio de edad fue de 39 años y el de seguimiento de 24 meses. En la mayoría de los casos el compromiso anatómico fue de los miembros inferiores (93%), 79% por tumores benignos y 21% por tumores malignos. Para evitar diagnósticos incorrectos y tratamientos inapropiados es necesaria la evaluación coordinada de todo el equipo multidisciplinario.

 

Introducción

En las últimas dos décadas los importantes avances en el área de investigación de los tumores de tejidos blandos, especialmente en los aspectos inmunopatológicos y citogenéticos, han llevado a la modificación demuchos conceptos anteriores sobre el diagnóstico, evaluación y tratamiento de estas lesiones. Desde el punto de vista de incidencia, los tumores benignos son más comunes que los malignos, con una relación de incidencia de 100:1, en una población hospitalaria y de 300 por cada 100.000 habitantes (Enzinger).

Los tumores de tejidos blandos pueden ocurrir en cualquier parte del esqueleto, pero la mayoría de ellos se origina en los músculos largos de las extremidades, la pared torácica, el mediastino y el retroperitoneo. Ocurren en cualquier edad, y como en los carcinomas son más comunes en la edad adulta. Enzinger informa que en 15% puede afectar a personas jóvenes menores de 15 años de edad, y cerca de 40% a personas mayores de 55 años. Afecta a ambos sexos por igual siendo un poco más predominante el masculino.

Los autores de un estudio realizado por el National Cancer Institute, en Estados Unidos, estimaron que en 1990 aparecieron 5700 nuevos casos de tumores de tejidos blandos y 2100 de tejido óseo. En nuestro medio, debido a la poca experiencia en este tipo de patología, y más aun siendo una patología que no ha definido muy bien qué grupo de especialistas es el tratante, (cirujanos generales, los ortopedistas e inclusive los médicos generales) ha llevado a realizar diagnósticos erróneos, tratamientos mal efectuados que comprometan la primera y tal vez única oportunidad de tratamiento que tiene el paciente antes de realizar cirugías ablativas (amputaciones, desmembramientos) es de interés para estos autores desarrollar el presente trabajo para revisar la experiencia en la institución y con base a esta experiencia definir guías de manejo prácticas para los tumores de tejidos blandos.

Marco teórico

Existen diferentes formas de presentación de las masas en los tejidos blandos:

  1. Tumores de tejidos blandos y lesiones pseudotumorales.
  2. Tumores óseos, que han penetrado algún compartimiento, formando una masa de tejidos blandos.
  3. Tumores de la superficie ósea, que se han formado en la cortical y el tejido perióstico, creciendo hacia el compartimiento de los tejidos blandos.

Diagnóstico y evaluación

Una vez examinado el paciente e interrogado sobre el principal motivo de consulta, se valora la presentación de la masa según el punto anterior, la inflamación y el crecimiento. El dolor puede ser o no un síntoma acompañante.

Como guías para el diagnóstico es pertinente hacer las siguientes preguntas:11

Figura 1. Masa de crecimiento lento, de 10 años de evolución.

¿Qué tanto tiempo ha estado la masa presente? Las lesiones que han estado presentes por tiempo prolongado son consideradas de naturaleza benigna. (Figura 1). Las masas que se desarrollan en períodos cortos de tiempo, deben ser indexadas con la sospecha de malignidad, sin embargo, algunas lesiones como el sarcoma sinovial pueden estar presentes por años y su naturaleza crónica producir una confusión en el médico.

¿La masa está creciendo últimamente? El aumento del tamaño de la masa indica un proceso activo. Las neoplasias malignas tienden a crecer progresivamente, más rápido que las benignas. En niños y adultos jóvenes el rabdomiosarcoma, el sarcoma de tejidos blandos de Ewing, los tumores primitivos neuroectodérmicos aumentan de tamaño muy rápido.11

¿La masa produce dolor? Los tumores de tejidos blandos regularmente no producen dolor, éste puede ser secundario a la inflamación originada en la zona vecina de reacción al tumor.

Figura 2. Masa en región glútea, posterior a trauma directo.

¿Hay historia de trauma penetrante o no penetrante? El trauma penetrante puede sugerir la presencia de un cuerpo extraño, infección o seudo aneurisma. Los no penetrantes pueden ser calcificaciones óseas heterotópicas. (Figura 2).

¿Historia de cáncer? Los carcinomas como del seno y del pulmón, los melanomas y linfomas pueden presentar metástasis en los tejidos blandos.

¿Historia de signos y síntomas sistémicos? Síntomas sistémicos como la presencia de fiebre y escalofrío pueden ser secundarios a un absceso. Las neoplasias malignas como los linfomas, sarcoma de Ewing y el plasmocitoma extra medular, también pueden producir síntomas sistémicos.

¿Hay historia familiar de tumores de tejidos blandos? Hay patrones de herencia familiar como en la neurofibromatosis, los lipomas y los hemangiomas.

Examen físico

En el momento del examen de la masa hay que tener en cuenta las cuatro reglas clásicas: inspección, palpación, percusión y auscultación.23

Las lesiones mayores a 5 cm, firmes, profundas y fijas a los tejidos vecinos, sugieren la presencia de un proceso maligno; si son pequeñas, superficiales y móviles sugieren benignidad. Las masas de fibromatosis extra abdominal (tumores desmoides) frecuentemente tienen una consistencia rocosa, el sarcoma epitelioide se presenta como una masa pequeña o nódulo superficial que puede ulcerarse; el sarcoma de células claras también se presenta como un nódulo pequeño a lo largo de la vaina tendinosa.

Cuando la masa se localiza en una región de vasos mayores el ortopedista debe palparla en busca de pulsaciones, escuchar frémitos para excluir seudo aneurismas o malformaciones arteriovenosas. Se debe recordar que la tercera parte de los tumores de tejidos blandos se localiza en el tejido subcutáneo.23

Estudios radiográficos y pruebas de laboratorio

La radiografía muestra la localización anatómica, la densidad de la lesión comparada con el agua o la grasa y establece si la masa se origina, 1) del hueso; 2) de la superficie del hueso; o 3) un tumor o lesión seudo tumoral que se origina primariamente en los tejidos blandos. Las siguientes preguntas son de ayuda al estar frente a una placa radiográfica para orientar el posible origen y diagnóstico de la lesión. (Enneking, 1980).

¿Dónde está la lesión? Si está en la epífisis, en la metáfisis, o en la diáfisis. Si es subperióstico, intracortical o intramedular.

¿Qué le está haciendo la lesión al hueso? Es decir, los patrones de destrucción a saber: geográfica, apolillado y permeativo.

¿Cómo responde el tejido normal a la lesión? Para establecer si existe una zona reactiva.

¿Hay algo que sugiera el origen específico histológico? En este aspecto deben buscarse calcificaciones, signos de osificación o imágenes en vidrio esmerilado.

Figura 3. Rayos X AP y lateral que muestran en la proyección Lt distensión de la cápsula articular en un paciente con SVP.

La densidad grasa refleja el tipo de tejido pero difiere entre benigno y maligno. (Figura 3). Las calcificaciones pueden representar flebolitos de un hemangioma, cuerpos libres asociados con condromatosis sinovial, o mineralización alrededor de un sarcoma.23 Así mismo, es conveniente realizar una radiografía de tórax pues los tumores blandos suelen hacer metástasis a los pulmones.

La gamagrafía ósea total determina la presencia de metástasis (MTx) o el grado de compromiso óseo dado por la sensibilidad del periostio, a la irritación causada a éste por el efecto masa. Juega un papel menos importante en los tumores de tejidos blandos. Por su parte, la resonancia nuclear magnética ofrece un contraste superior para los tejidos blandos y mientras T1 ofrece imágenes que muestran mejor la anatomía normal, con T2 es posible detallar en forma más fina la anatomía.

Figura 4. La RNM determina la dimensión de la masa.


La mayoría de los tumores presentan una señal de intensidad alta, que provee un contraste importante con respecto al tejido vecino normal y diferencia entre las estructuras adyacentes como vasos, nervios y periostio.27 También tiene una ventaja por los diferentes cortes que se pueden realizar (coronales, tangenciales, axiales), para determinar la dimensión de la masa. (Figura 4). No obstante, por este método no es posible predecir la histología o si la lesión es benigna o maligna.27 La angiorresonancia también es de gran ayuda para determinar la diferencia o el origen de la masa de un vaso principal. (Figura 5).

Figura 5. La angiorresonancia muestra que la masa no corresponde al vaso vecino.

 

Figura 6. TAC: tumor en región de los aductores.

Por último, la tomografía axial computada (TAC) se reserva para las evaluaciones cuando existe compromiso óseo de la cortical o calcificaciones en la masa. En el tórax para estudios de posibles metástasis ocultas. No define muy bien el compromiso de los tejidos vecinos o es inespecífica en los diferentes contrastes que puede mostrar
(Figura 6).4

La angiografía es de valor limitado, aunque en los casos de vecindad a los vasos mayores puede estudiarse la masa. En la fase arterial primaria muestra los grandes vasos y su relación con la masa; la fase intermedia muestra la masa tumoral y su extensión; la última o fase venosa muestra el drenaje venoso de la masa. Es de gran ayuda para una posible embolización de la masa previa a la cirugía ó también para colocar catéteres en la quimioterapia.29

Las pruebas de laboratorio que se deben realizar incluyen un conteo completo de sangre diferencial, eritrosedimentación, electrolitos en suero, química sanguínea, incluyendo calcio y fósforo en suero que valoran en general el estado del paciente.

 

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